Isla



Yo sé de una isla descarnada
de brujos y guerreros sin lanzas
espanto de hambre y muerte.

Cada hombre posee una tablilla
donde marca el día que padece.
Isla pequeña en una ciudad vigilada
queriendo renacer en las quimeras.

Los nativos ruegan por vivir
invocando palabras míticas frente al muro
—ventana a la utopía de las aguas—.
Yo sé de una isla titilante
con jirones por ciudades
      ¡que me aterra!.
Guantánamo



Calles de mi infancia larga
rectas    bulliciosas
faroles de mediana luz
en las esquinas
ventanales enrejados
musicales.
Olor a sofrito y yerbas frescas
sonido de tambor en arrabales
acento de poesía.
Cielo bajito, bajito
¡estrellado!
Viaje a Baracoa



Dos universos me llevan de la mano.
Uno acaricia mi mejilla derecha
me baña el rostro de sonrisas
y retorna a encontrar los misterios del ocaso.

El otro de ásperos matices
me araña la cara    me despeina
y conversa con las nubes.

El mar quedó atrás con su historia de Neptuno
y como siempre prodigiosa     me queda la montaña


Fotografía y Poesía: Ena "La Pitu" Columbié


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